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Contra la ortodoxia

Wednesday, 2011/07/13 @ 07:40  |  H. Etxeberria

No he frecuentado los concursos gastronómicos, pero, aún así, me ha tocado ser jurado de los asuntos más variopintos: morcillas, quesos, vinos, marmitakos, preparados de paloma… Casi siempre he aprovechado la ocasión para disfrutar de algún producto que no conocía. Agradecía la suerte de ser invitado a estos asuntos sin tener conocimientos especiales, donde el único precio para mí no era más que dar mi parecer. Sin embargo lo cierto es que en estas reuniones siempre había alguien que me repateaba el hígado, normalmente algún ortodoxo, de esos que sólo su mamá aguanta.

Recuerdo un pomposo CAMPEONATO DEL MUNDO DE MARMITAKO que se celebró en Izarra, Álava, hace mil años. No sé quien me atrapó en la encerrona, pero maldita la gracia, pues debía de perder todo el domingo para acudir al evento: el concurso era al mediodía, como cabía esperar.

A decir verdad, tampoco tenía más plan, pues por aquel entonces uno no dejaba de ser más que un lobezno solitario, malherido de algún amor de juventud insoportable. Una sobredosis de marmitako podía distraer tanto como cualquier droga dura de las que por aquellos tiempos fluían por estos pagos como si tal cosa.

Y allí fui, doscientos kilómetros palante, doscientos kilómetros patrás, para situarme en el epicentro mundial del marmitako que, no vayas a pensar, algunos se lo tomaban muy en serio. Éramos dieciséis jurados y recuerdo entre otros a Juan Mari Arzak, Juan Jose Lapitz y otras eminencias, ante las cuales este (entonces) chavalín, se limitaba a no abrir la boca, para no mostrar su total ignorancia en el asunto  ante tanta experiencia y conocimiento acumulado como tenían aquellos señores. Me limité a probar las cazuelas y a puntuar según mi inocente criterio.

MzQ1Mg==

Marmitakoa, Jlastras, Creative Commons By SA

Todo iba más o menos bien hasta que la gente de la organización y del jurado comenzaron a decir que debíamos eliminar aquellos marmitakos que tenían tomate entre sus ingredientes. Aseguraban que el marmitako nunca ha llevado tomate y que incorporar tal fruta a uno de nuestros preparados nacionales es, como poco, un sacrilegio. Imperdonable del todo, vamos.

Me aguaron la fiesta con ese cuento, pues yo no era capaz de decir cuáles de los marmitakos que había probado hasta aquel instante llevaban tomate: me limitaba a saborear la caldereta de patatas con bonito o atún, que es lo que es en dfinitiva el marmitako. Lo hacía a conciencia, con los ojos cerrados y concentrándome en lo que me sugerían la vista, el olfato y el paladar. Recuerdo que para vestirme para la ocasión había elegido una camisa inmaculadamente blanca, como símbolo externo de  auténtica candidez.

Pasé olímpicamente del mandato y no tomé en cuenta ni los ingredientes ni las técnicas que limitaban el resultado. Probé un par de decenas de marmitakos, y ya, cuando no era capaz de distinguir una patata de un trozo de pescado, puse las puntuaciones lo mejor que pude. Recuerdo que también añadí algunos comentarios que hoy me avergonzarían.

Eso sí, confieso que he vivido años con la culpa de haber profanado algo sagrado, como si aquel día hubiese escupido en el ara sagrada de los auténticos marmitaquianos.

Sin embargo, en esta edad madura, podéis preguntar a familiares y amigos sobre mi marmitako. Ellos os dirán. Hago uno muy personal, con mucho pimiento morrón y verde, con pimiento choricero, con pimentón picante y dulce… con lo que se tercie y tenga  a mano. Eso sí, si alguien me pregunta si mi marmitako lleva tomate, le digo siempre lo contrario de lo cierto: si he puesto tomate, digo que jamás cometería semejante sacrilegio; y si no lo he puesto, digo que he puesto un par de ellos en daditos, pues el tomate siempre redondea el gusto.

Total, a nadie le importa un carajo, cuando el resultado es bueno.

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Comentarios (4 comentarios)

  • intzura
    2011/07/13 @ 08:56

    Marmitako mon amour, ze goxua. Edozein momentuan jateko prest ;)

  • Patxiku
    2011/07/13 @ 13:43

    Larunbat eguerdian marmitako jana Orion. Zaharren Babes Lekuan marmitako erraldoia prestatuko da. 1.200 razio inguru banatuko dituzte eta Orioko plaza ingurura gerturatzen direnek euro baten truke marmitakoa dastatzeko aukera izango dute eguerdiko 12:00etatik aurrera.

    Hasier,… zure marmitakoa dastatzeko prest!!

  • Gargantúa
    2011/07/13 @ 20:16

    Completamente de acuerdo. Yo creo que en los concursos lo único que debería estar definido es el nombre del plato; campeonato de “tortilla de patatas”, de “chipirones en su tinta”, de “bacalao al pil-pil”, etc., y cada uno emplee los ingredientes que considere oportuno. Y hablando de campeonatos de bacalao al pil-pil, el año pasado, en Soraluze, hubo algún/a hiper-mega-super -como diría una sobrina mía- ortodoxa/o de la organización del campeonato, que decidió que no se permitía usar guindilla entre los ingredientes del bacalao al pil-pil. (?)
    Pues eso.
    Salud y cultura.

  • Mikel Corcuera
    2011/07/20 @ 07:32

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Gargantua. Qque no se encorseten las recetas. Como en época de Escoffier. Ahora bien si tu llamas a una cosa Carpaccio no puedes dar un filete gordo de ternera crudo cortado en tacos.
    A eso lo puedes denominar como te de la gana. Carpaccio ( de lo que sea carne e incluso pescado) debe ser crudo y cortado finisimamante.. lo digo por experiencias propias en concursos.como si es una tarta de pera y la llamas de manzana.. es un contrasentido

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Editor del Blog de Sukaleku desde el día 2010-09-24.

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